martes, 24 de mayo de 2016

LA CIRCUNCISIÓN DE OZAN

UNA FIESTA IMPENSABLE

Mis distintos viajes a las tierras turcas de la Capadocia (Kapadokia, dicen ellos) me han supuesto jornadas sorprendentes por los espectaculares panoramas que ofrecen los conglomerados de “chimeneas de las hadas” o conos de material volcánico en cuyo interior se encuentran excavadas viviendas, almacenes y, sobre todo, templos dotados de amplias estancias decoradas con frescos de elevado valor artístico e histórico.

En aquellos remotos parajes, se pueden encontrar interesantes artesanos fabricando bellas alfombras de cuidada elaboración, bodegas de vinos que, si bien no son de una calidad que pueda competir con los de Rioja o Borgoña, ofrecen un paladar aceptable y un aroma afrutado, ceramistas y alfareros capaces de realizar trabajos populares e incluso, establecimientos de restauración de muy elevada categoría y excelentes productos de gastronomía popular.
Invitación/recordatorio
de la circuncisión de Ozan

Pero, si todos estos hallazgos, a los que me referiré en otro blog en alguna otra ocasión resultan excepcionales nada se puede comparar con la experiencia inolvidable que supuso para mi una jornada con la que me encontré obsequiado durante mi visita a la ciudad de Ortahisar (Nevsehir) y que constituyó una de las más ricas e inesperadas de toda mi vida como correcaminos.

La historia comenzó cuando, acompañado por mi guía, una destacada licenciada en bellas artes que había dirigido algunas de las restauraciones de las iglesias talladas en los conos volcánicos, estábamos tomando el almuerzo del medio día en el restaurante Saray. Cuyos dueños, el matrimonio Fatma e Ismail Baydilli, tenían cierta amistad con mi acompañante a la que, en una larga conversación en su idioma que hubo de serme traducida, invitaban a la fiesta de la circuncisión de su hijo que tenía lugar el día siguiente por la tarde.

Al parecer el inconveniente era yo porque coincidían la hora de la fiesta con el cumplimiento del programa que me había establecido el Ministerio de Turismo, ante lo cual la madre del niño decidió invitarme también a la fiesta y ceremonia con gran sorpresa de mi guía que sabía lo contrarios que son en aquella cultura a permitir la presencia de “infieles” en un acto de tal naturaleza que lo conviertan en algo folklórico y desprovisto de su esencia religiosa y que había llegado a impedir en otras ocasiones que equipos de televisión o prensa de diferentes países. como Italia o Francia, pudieran acceder a dichas celebraciones.


Aquí me encuentro con Ozan acompañado por
su padrino y sus padres, Ismail y Fatma
Acepté encantado la amable e inesperada invitación y al día siguiente estaba allí, con un obsequio para el niño, en lo que resultó ser una celebración parecida a las primeras comuniones que tienen lugar en nuestro país.

Más de doscientas personas llenaban un amplio salón del restaurante en el que se sirvió un variado y excelente menú de los mejores y más típicos platos de la zona mientras una orquesta ponía la música que amenizaba las evoluciones de las parejas que se animaban a bailar entre una y otra degustación.


En el centro de la foto el Alcalde de la ciudad,
entre él y yo Fatma, la madre del circuncindado.
Asistía, entre otros muchos notables de la zona, el Alcalde de la ciudad, integrista musulmán  al que pedí permiso para poder seguir degustando el exquisito aguardiente turco llamado raki, cuando me ofreció que me sentara a su lado al final de la cena para, interprete por medio, poder conversar en la sobremesa. Tuvieron la delicadeza de colocarme en la mesa de presidencia donde me aposentaron, frente por frente al profesor de francés del niño para que pudiera mantener alguna conversación con alguien que no fuera solo la guía. Las atenciones se multiplicaron a lo largo de toda la fiesta  en la que me vi obligado a bailar con la madre y con la abuela de Ozán, que así se llamaba el niño al que, finalizando la cena colocaron en una cama con dosel situad en la parte más alta del salón donde un médico procedió a practicarle la circuncisión, previa la administración de una pequeña dosis de anestesia local.

Una ceremonia y una fiesta que permanece en mi memoria jalonando de forma espectacular e inolvidable uno de los viajes más gratos a las impresionantes tierras de la Capadocia.

viernes, 20 de mayo de 2016

UNA PIZCA DE POLVO

     Tenemos, el común de los mortales, una idea de nuestra presencia en el espacio magnificada por una soberbia mantenida a lo largo de los siglos que no tiene ninguna relación con una realidad cada vez más estudiada y confirmada por los círculos de estudiosos y científicos que, permanentemente, observan nuestro entorno.

     La llamada 'carrera espacial' a pesar de sus colosales dimensiones es apenas una ínfima partícula de una realidad cuyas dimensiones se nos escapan por mucho que queramos acercarnos a la realidad del espacio en que habitamos.

Para iniciar nuestro acercamiento a una realidad en la que nos encontramos inmersos, baste considerar que la Estación Espacial Internacional que tan lejana no parece, orbita a una distancia de apenas cuatrocientos kilómetros. Lo que nos parece una destacada lejanía es prácticamente nada cuando nos movemos en el complejo de las distancias interplanetarias. Las que se miden  en “años luz”. Esos que tan difíciles son de asimilar desde nuestras distancias habituales. Unas  medidas que cuando intentamos comprenderlas nos dejan, a los no expertos en ciencias del espacio, completamente indefensos ante unas cifras que desbordan, con mucho, nuestra pobre imaginación.

     Baste decir, para intentar aunque solo sea una grosera aproximación a la realidad, que la velocidad de la luz en el espacio es de unos 300.000 (trescientos mil) kilómetros por segundo, lo que significa que recorre la escalofriante cifra de 1.080.000.000 (mil ochenta millones) de kilómetros en una hora.

     Imaginemos ahora, los que sean expertos en el manejo de las matemáticas avanzadas, cuantos serían los kilómetros recorrido en un año para hacernos una idea, siquiera sea lejana, de la dimensión de un los años luz de los que hablamos con frecuencia.

     Unas cifras aproximadas del territorio en el que nos movemos vendrían dadas por la consideración de que el tiempo que tarda la luz en llegar desde la Luna a la Tierra es de SOLAMENTE 1,28 segundos.

Algo más tarde en llegarnos la luz desde el Sol a la Tierra que, en este caso viene a ser de 8,32 minutos aproximadamente.

     Distancias que empiezan a volverse incomprensibles cuando abandonamos nuestro sistema solar, que tan grade nos parece, para intentar comprender que desde la galaxia más cercana a la Tierra, si fuerazos capaces de viajar montados en un rayo de luz tardaríamos nada menos que 25 000 años.

     Magnitudes insignificantes si tenemos en cuenta que, de acuerdo con las observaciones más modernas, en el universo observado existen varios (no se sabe cuantos) miles de millones de estas galaxias entre las que nuestra Vía Láctea no es, ni con mucho, una de las más grandes y pobladas de estrellas, planetas y otros cuerpos celestes de todo tipo ya que atravesarla solo nos llevaría 100.000 (cien mil) años si pudiéramos viajar montador en un rayo de luz.

     Unas dimensiones tan imposibles de comprender  como que los cálculos más optimistas realizados por los expertos estudiosos del espacio en el que nos movemos afirman que para llegar desde la tierra hasta el límite del universo actualmente observable  y que puede ser infinitamente mayor, se requerirían la friolera de 46 500 millones de años.

     Casi ná’ que diría el castizo.

     ¡Y hemos llegado a creernos que éramos el centro de todo y que a nuestro alrededor bailaban los demás mirándonos con admiración¡

     Y, lo más descabellado todavía, es que son muchos los que se resisten a admitir que en cualquiera de esos miles de billones de cuerpos celestes puedan existir seres inteligentes con civilizaciones tan avanzadas que no somos capaces ni de imaginarlas.

miércoles, 4 de mayo de 2016

EL LÍO DE LAS LISTAS

PANAMÁ Y OTROS LUGARES
Algo tendré que hacer y lo más urgentemente posible porque, al parecer, mis meninges, neuronas y otros artilugios de las entendederas no funcionan correctamente. Habrá que echarles aceite o algo.
Resulta que nos bombardean con datos y más datos de los llamados "papeles de Panamá" pero ¿de verdad sirven de algo?
Parece ser, o al menos así lo voy pillando, que los papeles de Panamá son las listas de una sociedades que se constituyen en aquel país porque es más fácil, más cómodo y más oculto pero que, con saber que existen no sacamos nada en limpio porque para lo que sirven, fundamentalmente, es para que las sociedades creadas operen sus capitales a través de cuentas abiertas en los llamados 'paraísos fiscales' para que puedan permanecer ocultas a pesar de que algunos de esos países hayan firmado compromisos de no permitir cuentas ocultas de particulares pero si de sociedades.
O sea que estamos en las mismas. Las cuentas ocultas existen y son, como su propio nombre indica 'ocultas'.
Y de que sirven las listas de Panamá? Si no dicen cuales son las cuentas de las sociedades, los valores que encierran y su situación respecto a las obligaciones ¿Que resuelven?
Espero que alguien que sepa mucho de esto me lo aclare pero que no sea un economista porque, según dicen,estos brillantes técnicos no se enteraron de que nos devoraba'la crisis' hasta que ya nos había pasado por encima.
Estas cosas de la pasta está visto que si no tienes muca, pero mucha, mucha, no hay manera de entenderlas.

martes, 12 de abril de 2016

MARIDAJES CON CERVEZA

CERVEZA CON TODO

Cuando hablo sobre cerveza en charlas, conferencias, clases o, simplemente con los amigos frente a unas birras fresquitas (no heladas) me gusta insistir en que la cerveza tiene propiedades tan diferentes y apreciables como un apreciado vino.
Sabor, transparencia, color, aroma, etc. son cualidades a apreciar en una bebida que, como siempre defiendo, puede ser el acompañamiento ideal para cualquier comida.
Para ayudar a elegir la más adecuada, os incluyo una pequeña guía de maridajes que espero os sea de utilidad.

Con mariscos: los mariscos crudos y con un cierta acidez como limón o vinagre requieren de una cerveza ligera y refrescante como una Pale Lager, una Pilsner o una Blonde Ale, o una cerveza con más lúpulo como una American Pale Ale o una India Pale Ale seca, que mantengan la frescura de estos ingredientes.

Carnes rojas: se requieren de cervezas con notas frutales o tostadas, dependiendo el aspecto de la carne que quiera resaltarse. Una Amber Ale, Red Ale, Brown Ale, Porter o Stout pueden ir muy bien con distintas variedades de carne.

Comida árabe: puede ser demasiado amplio. Suele ser comida especiada y con condimentos que refrescan, convirtiéndola en una compleja mezcla. Un clásico kebab puede ir muy bien con una Munich Helles, una American Pale Ale o una Amber Ale que acompañen bien la carne y resalten el resto de los ingredientes. El humus, en cambio, requiere de sabores más delicados, como los de una Witbier o una Hefeweizen.

Sandwiches: todo dependerá del relleno, pero al tener pan seguramente necesitarás una cerveza de tostados medios, desde una Munich Dunkel o una Vienna, hasta una Amber Ale o Brown Ale.

Tacos: dependerá de qué tacos estemos hablando, pero entre los más comunes los de pastor, con todo y cebolla, cilantro y piña, se llevan de maravilla con cervezas con mucho lúpulo que resalten el especiado de la carne al mismo tiempo que la frescura del cilantro y la piña. Los de bistec o costilla se llevan mejor con cervezas de tostados más marcados pero cuerpo medio ligero, como una Black Lager, una Munich o una Vienna.

En las hamburguesas: podemos tener muchas variantes casi cualquier estilo de cerveza nos ayudará a resaltar distintos aspectos de la carne, el pan, el queso y los acompañamientos. Si la pides termino medio, los jugos de la carne te pedirán una Red Ale o una American Pale Ale. Si lleva quesos de sabor intenso como un queso azul, una India Pale Ale será muy útil, mientras que si incluyes mucho tocino, mejor buscar una Brown Ale o una Rauchbier.

Postres: debido a que hay postres muy dulces, otros cítricos, con chocolate o frutales, es difícil elegir una combinación. Chocolate o frutos rujos se llevarán bien con tostados muy intensos como una Porter o una Stout, mientras que caramelo o dulce de leche requerirá estilos como una Belgian Strong Dark Ale o una Scotch Ale. Postres más ligeros y cítricos pueden ir bien con una Blonde Ale, una Saison o incluso con una Witbier.

Quesos
: se llevan bien con cervezas ligeras y con una sutil acidez, como una Pilsner, una Blonde Ale, una Saison o una Belgian Blonde. Quesos semi maduros con más frutalidad necesitan cervezas más dulces y frutales, como una Amber Ale o una American Pale Ale. Los quesos más maduros aceptarán sabores más intensos en la cerveza, como una Porter, Stout o un Barley Wine.

Salud y buen provecho.

lunes, 23 de noviembre de 2015

PREMIOS: VULGAR PROPAGANDA

     Hay que tener muy amplias tragaderas y nada mejor cuando se trata de comidas y bebidas, para engullir la permanente y muy repetida tomadura de pelo que supone la invasión de premios de todas las clases y procedencias que nos asaetan continuamente desde todos los anuncios, etiquetas, campañas de publicidad y reclamos comerciales de todo tipo.

     Ni siquiera los más famosos se salvan de merecidas críticas y obligan a pensar que más que los méritos se premian otras circunstancias, condiciones o relaciones más que dudosas. Hasta las famosas y acreditadísimas estrellas Michelín me hacen dudar del criterio utilizado para su concesión cuando las veo ondear jactanciosas en algunos establecimientos después de saber que, como ocurrió en Mallorca, en el año 2010, le fue concedida una a un restaurante que se encontraba cerrado desde hacía varios meses. Pero eso no es nada si lo comparamos con el patinazo, o lo que sea, que cometieron cuando, no  recuerdo donde pero creo que fue en Bélgica, unos años atrás, concedieron también una primera estrella a un restaurante que no había abierto sus puerta todavía y se encontraba aún en obras con el consiguiente escándalo mediático

   Así encontramos contínuamente premios, diplomas y distinciones varias otorgados a cervezas, vinos, jamones, quesos, conservas, etc., etc. que han sido concedidos en miles de concursos efectuados a lo largo y ancho de todo el mundo por miles de jurados desconocidos o, cuando menos, compuestos por miembros que no pueden acreditar conocimientos, experiencia o profesionalidad que justifique suficientemente su capacidad para juzgar unas calidades y cualidades a veces muy difíciles de reconocer incluso por los más expertos.

     ¿Quien otorga esos premios? ¿En que se basan? ¿que méritos acreditan?

     A  mi juicio muy pocos por no decir ninguno y cuando me ofrecen algo premiado o galardonado empiezo por desconfiar de la calidad publicitada al no merecerme ninguna confianza la mayoría de esos premios que, salvo muy pocos de renombre universaal, solo cumplen la función de adornar una vitrina, justificar un marchamo de calidad y elevar, sensiblemente, el precio o las ventas del producto galardonado.

     He visto, recientemente, multitud de cervezas, sobre todo artesanales, colmadas de premios de todas las procedencias, colores y rimbombantes títulos. Entre ellas me he topado con un considerable número de las galardonadas con el epígrafe de "La Mejor del Mundo". Pero ¿como pueden ser 'la mejor del mundo' varias al mismo tiempo y con características tan parecidas? Digo yo que 'La Mejor', así en singular, será solo una: LA MEJOR y hay no hay discusión que valga si el título se lo han otorgado expertos reconocidos o técnicos catadores de indiscutible y reconocida valía profesional.

     Con los vinos pasa lo mismo que con las cervezas y se otorgan diplomas y medallas de oro, de plata y de lo que sea con una alegría realmente desbocada y sin que medie ningún organismo oficial de primer nivel que las avalen porque en los niveles inferiores tampoco se cortan en absoluto de otorgar reconocimientos a troche y moche.

   Y pasa lo mismo con los quesos. Y con los jamones. Y con las conservas. Y con... bueno, con todo lo habido y por haber.

     Yo sospecho que estos premios, títulos, galardones, diplomas, medallas y otros honores, cuando no están respaldados por un organismo oficial que los avale son poco más que una tomadura de pelo concedida exclusivamente con fines amistosos, comerciales, publicitarios o, incluso políticos.

   De entrada puedo garantizar, para terminar este comentario, que he sido testigo de la manera en que fue otorgado un premio importante del que no puedo revelar por secreto profesional, ni quien lo daba ni quien lo recibía pero que puede servir como ejemplo de otros mucho y cuya gestación pasó por toda una negociación entre quien otorgaba el premio y quien era el agasajado, tasando la cantidad que este último tenía que gastar en publicidad, tanto previa como posterior a la entrega, cuantas entradas, a un precio realmente muy elevado, tenía que adquirir para el acto de concesión en un lujoso establecimiento y cuanto debía abonar por su aparición en el programa del evento. Todo ello sin contar el precio impuesto al propio trofeo que había de recibirse. Unos costos, todos ellos, considerablemente hinchados a beneficio del otorgante de la distinción.

     Si alguno de los que me leen ha sido alguna vez galardonado por las aves de rapiña a que me he estado refiriendo, ya sabe de lo que hablo y conoce la veracidad y justificación que contiene mi queja

     Y, después de todo ésto, ¿estaremos en condiciones de elegir una cerveza, un vino, un queso o cualquier otra cosa en función de los premios, medallas o galardones que adornen su publicidad?.

     Pues miren ustedes YO NO.

NOTA: Las imágenes lo son solamente a título ilustrativo y no guardan relación directa con lo expresado en el texto.










martes, 3 de noviembre de 2015

PONME UN CAÑA

     Suele ser lo habitual y continuamente lo escuchamos en bares, tabernas (aunque ya quedan pocas, por desgracia) y cafeterías: "Ponme (o póngame) una caña" 0 "ponme (o póngame) una cerveza". Así. Sin más.

     Esta es la manera habitual de pedir la bebida mas antigua e internacional del mundo que define poco o nada nuestros gustos o preferencias ante una variedad que me atrevería a asegurar que permanece ignorada para la inmensa mayoría de los consumidores por mucho que se declaren aficionados a la rubia dorada y espumosa.

     Ante esta realidad cotidiana algo habrá que decir que aclare el panorama de la práctica habitual, y para muchos diaria, de consumir un producto que ofrece una impresionante variedad de características organolépticas en cuanto a sabor, textura, aromas, etc. Pero no quiero entrar aquí en extensas consideraciones demasiado técnicas y reservadas a los expertos ya que considero más útil referirme, aunque con la brevedad propia de un blog, exclusivamente, a la completísima panoplia de los sabores que nos ofrece la cerveza en sus diferentes métodos de elaboración, marcas, variedades, nacionalidades y otros detalles previos a su llegada a los mostradores.

     Suelo encontrarme, a menudo, con quienes al hablar de la cerveza me dicen "a mi no me gusta la cerveza" a los que yo, con toda naturalidad suelo preguntarles: ¿cual de ellas, porque hay más de seis mil variedades?. Lo que suele provocar no poca sorpresa en los interlocutores.

     Mas de seis mil. Nada menos. Y condicionadas sus características a componentes tan variados como las diferentes levaduras, los cereales de diferentes tipos y características, los lúpulos de muchas procedencias e incontables efectos aromatizantes e, incluso, las frutas utilizadas para incluir sabores o aromas diferentes en el producto final sin desvirtuar la esencia misma de la cerveza.

     Si seguimos la pauta marcada por los catadores experimentados (entre los que no me cuento) tendré que empezar por referirme al proceso del malteado por ser el primero que tiene lugar en la producción cervecera.

     Se derivan estos sabores del proceso de preparación de la malta y podemos encontrar matices diferentes derivados del tostado o torrefactado del grano o ahumados, también generados en el tueste. Junto a éstos otros sabores acaramelados, especiados, con recuerdos a especias conocidas: maltosos, algo dulzones o aquellos que nos recuerdan sabores o aromas a miel, chocolate, nuez, café, galletas y otros muchos que provienen del tipo de cereal utilizado, del país o la zona de su cultivo y hasta de la forma de su recolección, transporte, almacenamiento y uso posterior hasta llegar a la malta que será la "madre" de la cerveza.

     Siguiendo con el proceso encontramos los sabores derivados del producto mas importante en la aromatización y saborización de la cerveza. El mágico lúpulo que, desde la más remota antigüedad, se usó para dar no solo sabores sino también propiedades antisépticas a la bebida que ayudaba a evitar las infecciones producidas por aguas no siempre saludables y generalmente transmisoras de enfermedades de todo tipo ante su falta de depuración.

     Se encuentran, por este motivo, junto a los diferentes niveles de amargor que constituyen la característica principal del lúpulo, sabores claramente definidos a hierbas verdes o especias, a flores, con aromas claramente fragantes o a frutas, entre las que se pueden diferencias las tropicales, los cítricos, los frutos rojos y otros muchos que diferencian claramente unas cervezas de otras, como ocurre con las elaboradas en los alrededores de Bruselas donde las levaduras salvajes existentes en la atmósfera (la Saccharomyces bruselensis) producen unas cervezas que suelen enriquecerse con aromas a diversos frutos o a los producidos por dilatadas estancias en cubas de madera para una maduración que enriquece su personalidad.

     A toda esta variedad de sabores tenemos que añadir los que, de manera más o menos artificial, se añaden al producto final durante el periodo de maduración y que pueden recoger tanto olores y aromas de flores y frutos como algunos indeseables derivados de la presencia en las cubas de óxidos de hierro o de envejecimiento de las maderas e, incluso, de la presencia de hongos que contaminan el sabor final del producto.

     Todo un completísimo abanico de sensaciones gustativas y aromáticas que se añaden a todas las demás propiedades que nos ofrecen las cervezas estableciendo diferencias entre ellas que llegan a hacerlas tan diferentes entre sí como puedan ser los vinos u otras bebidas en las que nos esforzamos en hallar matices y diferenciaciones que, desafortunadamente, despreciamos a la hora de beber cerveza.

     Precisamente por todo lo expuesto quiero terminar esta entrada con la recomendación que realizo siempre cuando hablo de cervezas en clases, charlas o conferencias sobre cervezas, en cualquiera de los foros en los que se suelen arriesgar a escuchar mis opiniones sobre una bebida que me apasiona:

     Me daría por satisfecho con una cosa muy sencilla que consiste en que después de conocer todo lo aquí expuesto, cuando vayáis a tomar una cerveza no pidáis "una caña" o "una cerveza" simplemente sino que preguntéis cuales son las cervezas que tienen y elijáis la que más os guste como hacéis con los vinos o con cualquier otro producto.

     Seis mil clases de cerveza están dispuestas a satisfacer vuestra sed y vuestras ganas de refrescaros o de alternar social o familiarmente.
¡Salud y birra!

sábado, 5 de septiembre de 2015

PINTURA Y JAZZ

Autorretrato
     Hace bastantes años recaló en Benidorm un excelente pintos ampurdanés, Bartolomé (Bartomeu) Massot que llegó acompañando al marchante de arte Ismael Planells, ambos de Figueres los cuales llegaron con el objetivo de montar la Galería de Arte Darhim en la plaza de la iglesia donde permaneció instalada y funcionando durante un par de años.

     Con el tiempo y como consecuencia de los múltiples viajes que, a causa de su profesión, tenía que realizar Planells, fué el mismo Massot el que se encargaba de dirigir la citada galería lo que dió origen a que, dadas mis repetidas visitas para informar sobre sus actividades a que me obligaba mi actividad como corresponsal de TVE y crítico de arte, llegara a fraguar una excelente amistad con Massot disfrutando, en muchas ocasiones de sus fecundas charlas y comentarios sobre sus experiencias artísticas y sus aficiones musicales.
Massot (en el centro), Planells y yo

     La excelente relación nos llevó a organizar una, a organizar una exposición antológica de su obra, en la Biblioteca Pública Municipala "Gregorio Marañón" que por entonces yo dirigía, donde se colgaron desde los dibujos para ilustraciones infantiles de sus comienzos hasta la etapa de abastraccionismo más puro, pasando por su época de paisajista más realista cercanos a los acreditados paisajistas olotinos tan llenos de prestigio y aceptación en toda Cataluña. Una exposición que servía, al mismo tiempo, para explicar los escolares cuando realizaban una visita, como se producía el transito del realismo a la atracción en la trayectoria artística de un pintos de tan fecunda producción.
De la Suite del Jazz en mi colección

     Entre sus diferentes etapas me gustó, especialmente la llamada "Suite del Jazz" (de la que poseo algún cuadro) que había surgido de la fascinación que este estilo musical ejercía en el pintor, aficionado, bastante avanzado, a tocar la batería y tema sobre el charlábamos frecuentemente dada también mi afición a dicho estilo musical.



Tete Montoliú
      Esta coincidencia de gustos dio origen a una anécdota que no me resisto a contar aquí y que fué la ocurrida cuando, en uno de mis viajes a Barcelona y habiendo coincidido con Massot, después de cenar me invitó a tomar una copa en un local especializado en música de jazz, del que lamento no recordar el nombre ni la ubicación, en el que actuaba el excelente y añorado Teté Montoliú.

     En la 'jam sesion' como suele ser habitual se levantaron los músicos y quedaba uno solo haciendo gala de sus habilidades como solista y en la rotación quedo solo ante el piano el magistral Montoliú interpretando un solo de geniales acordes y excelentes ritmos. y en plena interpretación se levanto Massot y sentándose a la batería comenzó a acompañar al maestro el cual, sin levantar la cabeza del teclado, ya que como es sabido era ciego, dijo "Bona nit, en Tomeu" demostrando haber conocido el estilo y forma de "jazzear" del pintor/baterista.

     Finalizada la sesión tuve el honor y la satisfacción de que me presentara al genial músico con el que pudimos compartir un largo rato de charla constituyendo uno de los mas entrañables recuerdos de mis muchas visitas a la ciudad condal.

     Entrañables recuerdos de momentos en los que las artes de la música y la pintura cobran un protagonismo imposible de olvidar.